Los habituales tres meses de vendimia se adelantaron este año por la sequía y las elevadas temperaturas.

Si bien, a nivel de cantidad la cosecha fue media, los niveles de calidad sanitaria y parámetros analíticos ideales auguran unos vinos excelentes.

Terminamos la vendimia 2020 después de casi 3 meses de intenso trabajo. Comenzamos a principios de julio, siendo la primera vendimia en el Hemisferio Norte, y estamos terminado a principios de octubre, circunstancia esta que se repite año tras año debido a la orografía de nuestra isla, Tenerife, el tercer volcán mayor del mundo con casi 4000 m sobre el nivel del mar, donde cultivamos nuestros viñedos en terrazas, desde el nivel del mar hasta casi 1000 m de altura, en el Noroeste de la Isla, expuestos a la influencia directa de los vientos Alisios, circunstancias que se expresan a través del carácter #volcánico y #atlántico en nuestros vinos.

Estas diferencias altitudinales entre unos viñedos y otros hacen que estén sometidos a climas muy diferentes, desde el subtropical al nivel del mar, ideal para la Malvasía o la Marmajuelo, hasta el clima continental en las cotas más altas, ideal para la Tintilla, o el templado entre los 400 y 700 m donde se desarrollan muy bien el Listan Negro y Listan blanco, todo lo que en la vendimia se traduce en tres meses de zafra por los momentos diferentes de maduración, muy larga y agotadora, pero pausada y escalonada en la entrada de uva en bodega según variedades y altitud, lo que nos permite la máxima meticulosidad en la realización de la vendimia y en los trabajos de elaboración.

Lo especial de este año, es que ha sido con un mes de adelanto respecto a lo habitual, tanto el inicio como la finalización, causado por la pertinaz sequia que venimos sufriendo en los últimos años, agudizada aún más en esta cosecha, con una reducción media de un 50% de las lluvias habituales dependiendo de ubicación y orientación de las distintas parcelas y con unas temperaturas medias superiores en más de grado a lo normal en nuestra zona durante el ciclo vegetativo de la vid, condiciones quizás provocadas por el cambio climático global del que tanto oímos hablar continuamente.

El adelanto en la realización de la vendimia, que normalmente comenzamos en la segunda mitad de agosto, nos ha permitido mantener unos parámetros analíticos muy buenos, concentración de azúcares adecuada, muy buena acidez y suficiente concentración fenólica en el caso de los tintos, lo que nos garantiza en esta cosecha unos vinos muy frescos y equilibrados.

La falta de lluvias y humedad que provocó en parte el adelanto del ciclo, por otro lado favoreció que haya sido un año con muy poca presión de los hongos que tradicionalmente atacan el viñedo, por lo que hemos recogido la cosecha con un estado sanitario excelente.

Por lo que respecta a la cantidad, ha sido mucho mejor que el 19, que fue cortísimo en producción, recogiendo este año 2020 las cantidades medias habituales de las diferentes variedades, unos 150.000 kg en total, con los que elaboramos nuestros 21 vinos, todos vendimiados a mano y elaborados separadamente en su momento justo de maduración.

Como todos los años, paralelo a las elaboraciones habituales, hemos desarrollado varias experiencias, de las que saldrán novedades que les iremos presentando a lo largo del año.

La incertidumbre del COVID ha sido otra constante a lo largo de toda la vendimia, con el temor a que no nos permitiese terminarla. Afortunadamente no ha sido así, hemos aplicado las precauciones necesarias y hemos podido llegar a buen puerto, estando muy ilusionados con los vinos que tenemos en fermentación y maduración sobre sus lías.