Tras más de dos meses de vendimia, llegamos a su fin. Comenzamos desde el 10 de agosto con la variedad Marmajuelo en la parcela Mazapé a apenas 100 metros sobre el nivel del mar y hemos ido ascendiendo por la pronunciada pendiente del norte de la Isla de Tenerife hasta llegar a casi los mil metros de altitud, donde como siempre terminamos con la variedad Tintilla en la parcela Laderas de Teno.

Las diferentes altitudes nos proporcionan una gran diversidad de microclimas, que junto a los diferentes estados evolutivos de los suelos en las distintas parcelas, proporcionan condiciones edafoclimáticas muy diversas que nos permiten cultivar una gran cantidad de variedades cada una en su hábitat ideal. Así de grande y diversa en la viticultura en Tenerife, y como consecuencia la diversidad de vinos que elaboramos.

Son vendimias muy largas, casi siempre rozamos los tres meses, probablemente las más largas del mundo, resulta cansado tanto tiempo en vilo, pero el que sea de forma gradual nos permite ir elaborando de meticulosamente cada variedad, siempre en el momento adecuado, controlando bancal a bancal, y realizando la vendimia 100% de forma manual.

Este año ha sido muy seco y más caluroso de lo normal, por lo que iniciamos la recolección algo antes y también acabamos antes que lo habitual. Por lo que respecta a la cantidad ha sido normal, mejor que los dos últimos años que habían sido muy cortos, con unos parámetros enológicos muy buenos y un estado sanitario excelente. Las fermentaciones se han venido desarrollando con normalidad, sin sobresaltos, por lo que prevemos unos grandes vinos en la cosecha 2017.

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