El pasado viernes hemos recibido en nuestra bodega una Misión Inversa de clientes americanos, enmarcada dentro de las acciones conjuntas que desarrollamos con el grupo de exportación Canary Wine.

La Misión ha estada formado en esta edición por clientes de Tennessee, Boston, La Florida, Chicago y Nueva York.

Comenzamos la jornada visitando la Parcela “Laderas de Teno” ubicada en El Palmar, donde cultivamos la Tintilla y Vijariego Negro. En esta primera parada pudieron comprobar en situ la dificultad de cultivar en las elevadas pendientes que lo hacemos aquí, con el viñedo en terrazas, así como percibir la influencia directa de los Alisios sobre el viñedo.

De regreso a la bodega, parada obligatoria en Garachico, cuya historia esta iitimamente ligada al Canary, puerto desde donde se exportaba el vino más famoso del mundo a lugares muy lejanos, entre ellos mucho a Filadelfia y Boston, durante los siglos XVI, XVII y XVIII. Hablamos de las exportaciones, del derrame del vino en 1666, del Tratado de Methuen de 1703, del volcán de Trevejos de 1706 que destruyo gran parte de la villa y de su puerto, así como del comercio de contrabando del Canary como falso Madeira y la polémica de si el vino con el que se brindó la Independencia de Estados Unidos en 1776 era un Canary, un Madeira o un falso Madeira, historias que le llamaron mucho la atención a los visitantes.

De Garachico directamente a la bodega, que en estos momentos se encuentra en máxima actividad con la vendimia, oportunidad magnífica para conocer las elaboraciones, pudiendo catar varios vinos en rama, aún con todas las levaduras en suspensión.

Catamos Marmajuelo 17 de la misma parcela fermentado en acero y en huevos de hormigón, Gual 17 fermentado en acero, en hormigón y en contacto con los hollejos y Vijariego blanco fermentado en barricas, cata que resultó muy interesante, instructiva y
divertida.

Tras la cata de los vinos en rama, toco catar añadas de mercado y algunos vinos de añadas viejas como el Vijariego blanco de 2012.

No podíamos terminar la jornada sin el almuerzo de pescado fresco en El Sótano, para luego descansar un ratito y subir al El Teide a ver las estrellas, actividad que en ciudades como Nueva York con su contaminación lumínica no es posible realizar.

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