Si hace unas semanas comentábamos en este blog el reconocimiento en USA que tiene nuestra bodega por su labor de recuperación de nuestras variedades autóctonas, hace unos días, La Opinión de Tenerife, incluyó en sus páginas un amplio reportaje sobre nuestra bodega donde también destaca también esta labor llevada a cabo durante los más de 25 años de vida de Viñátigo.

Recogemos aquí dicho reportaje, dándole las gracias al periódico por su deferencia.


Bodegas Viñátigo, más de 25 años recuperando el patrimonio vitícola canario

Bodegas Viñátigo ha conseguido dar a conocer y dignificar numerosas variedades canarias como Gual, Marmajuelo, Vijariego, Tintilla, Baboso y Malvasía

Bodegas Viñátigo comenzó su andadura en el año 1990 a partir del viñedo centenario de la finca Cabo Verde, en el municipio tinerfeño de La Guancha, donde, aprovechando este legado familiar, en un primer momento se empezó a trabajar mejorando las elaboraciones tradicionales del Listán Blanco y Listán Negro en la antigua bodega ubicada en la casa de los abuelos. La bodega permaneció en este lugar hasta 1997 fecha en la que se trasladó hasta su ubicación actual donde, con unas condiciones de trabajo mucho mejores, se ha desarrollado todo el proyecto de recuperación y puesta en valor del enorme patrimonio vitícola de las Islas Canarias.

Precisamente la principal característica de Viñátigo es su especialización en microproducciones muy exclusivas, de tiradas muy pequeñas y numeradas, lo que confiere una extraordinaria singularidad a sus vinos. Esta especialización se basa en un duro trabajo de muchos años en la recuperación de las variedades de uva locales, en la profundización del conocimiento de sus mejores elaboraciones y en la experimentación para llegar a ensamblarlas de la mejor manera obteniendo vinos muy singulares.

Fruto de este trabajo Bodegas Viñátigo ha conseguido dar a conocer y dignificar numerosas variedades como Gual, Marmajuelo, Vijariego Blanco, Vijariego Negro, Tintilla, Baboso, entre otras.

Todo este esfuerzo se ha llevado a cabo dentro del máximo respeto al medio ambiente, tanto en el campo vitícola, aplicando técnicas de cultivo sostenibles, como en la propia construcción del edificio de la bodega, utilizando para ello los materiales del lugar y una arquitectura integrada en el paisaje que además minimiza el consumo energético.

Estudiar, vinificar y preservar

En el siglo XIX, una plaga llamada filoxera, procedente de América, atacó a los viñedos de toda Europa destruyéndolos. La única manera en la que pudo seguirse cultivando la vid fue mediante injertos. Sin embargo, este insecto, no se sabe exactamente por qué, no llegó nunca a las Islas Canarias. Gracias a que la filoxera no se extendió en el Archipiélago, se han podido conservar casi un centenar de cepas, muchas de las cuales se han convertido en endémicas de las Islas y que no se encuentran en ningún otro lugar del mundo. Por otro lado, el que este insecto no haya llegado a las Islas también permite trabajar sin injertos, plantar la viña en pie franco, lo que hace que las raíces estén en contacto directo con el suelo volcánico, adquiriendo los vinos un terroir muy especial.

La bodega está especializada en microproducciones muy exclusivas, de tiradas muy pequeñas y numeradas, lo que confiere una extraordinaria singularidad a sus vinos

Desde hace 25 años, la misión de Viñátigo ha sido estudiar, vinificar y preservar muchas de estas variedades de viña que estaban a punto de desaparecer. De las 82 que se han identificado, Viñátigo trabaja comercialmente con 12 variedades con las que elabora 17 vinos que se dividen en 4 colecciones.

Los vinos de la colección Clásicos surgen aplicando modernas técnicas de elaboración y utilizando las variedades Listán Blanco y Listán Negro, que son las más extendidas. De estas cepas se obtienen cuatro vinos: Viñátigo Blanco, Viñátigo Blanco Afrutado, Viñátigo Rosado y Viñátigo Tinto.

La colección de Varietales es la más extensa de la bodega, que comenzó hace 15 años como proyecto de recuperación de las variedades de uva casi extintas de las Islas: Marmajuelo, Gual, Vijariego Blanco, Malvasía Blanco Afrutado, Negramoll, Vijariego Negro, Tintilla, Baboso y Malvasía dulce Clásico.

A este trabajo de recuperación de variedades le ha acompañado también una investigación continuada sobre métodos de elaboración y una tecnificación y modernización importante de todos los procesos de vinificación, para ir siempre un poco más allá. Esto ha permitido a Viñátigo entender cada una de las variedades minoritarias canarias y elaborar vinos que expresan la mejores virtudes de cada cepa.
Fruto de estos avances tecnológicos han sido las dos colecciones de vinos Ensamblajes y Elaboraciones Ancestrales.

En el primer caso, después de tantos años aprendiendo del comportamiento y el carácter de cada una de las variedades de vid por separado, Viñátigo adquirió el conocimiento necesario para hacer sus ensamblajes: dos vinos, uno blanco y uno tinto, elaborados con distintas variedades de uva ensambladas, con los que el equipo de la bodega quiere expresar la identidad de su terroir, de los suelos volcánicos.

 

El último proyecto de la bodega ha sido su colección Elaboraciones Ancestrales. Tras profundizar en técnicas de elaboración muy antiguas de la cultura vitivinícola ya en desuso, Viñátigo ha querido recuperarlas a través de dos vinos: El Ancestral Blanco y en Ancestral Tinto. El Ancestral Blanco se elabora como lo que se define orange: uvas de variedades blancas se procesan como si se tratase de un vino tinto, pues se deja macerar y fermentar con las pieles de las uvas. Por esta razón, el vino adquiere un color mucho más anaranjado. Posteriormente se cría en depósitos de hormigón con forma de huevo, lo que permite que haya una micro-oxigenación mientras el vino se cría sobre sus propias levaduras naturales con un continuo movimiento de las lías. El Ancestral Tinto se logra fermentando las uvas junto a los raspones en un tino abierto de madera.

A pesar de que Bodegas Viñátigo cuenta con numerosas referencias de vinos, todos ellos se elaboran en pequeñas tiradas con botellas numeradas, un dato que se refleja en sus etiquetas. Son pequeñas producciones de parcelas muy definidas, vinos muy especiales y singulares. Tomar una botella de Viñátigo se convierte en una experiencia única y exclusiva por las pequeñas producciones que realiza la bodega.

Expansión internacional

Actualmente, a parte de comercializar sus vinos en las Islas y en la Península, Bodegas Viñátigo exporta gran parte de su producción a mercados internacionales, siendo los más importantes Estados Unidos, Canadá, Bélgica, Alemania y Reino Unido.

 

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