El monarca inglés comprobó que estaba conspirando en su contra y le condenó a muerte. Jorge de Plantagenet habría pedido morir ahogado en vino de las islas en 1478

El vino de Canarias y, en concreto, el prestigioso malvasía de las islas, forma parte de la causa de la pena de muerte en 1478 de Jorge de Plantagenet, duque de Clarence, hermano de Eduardo IV, rey de Inglaterra. El motivo, entre otros, es que el monarca comprobó que estaba conspirando contra su reinado. Hay un cierto paralelismo entre la vida del duque de Clarence y el papel que interpreta Theon Greyjoy en Juego de Tronos.

Los guardias lo habrían metido en un barril de malvasía de Canarias. O quizás en un balde con vino. Ahí lo ahogaron o pidió ser ahogado. Dicen algunas fuentes que es una leyenda. Pero sus restos fueron transportados a la abadía de Tewkesbury donde fue enterrado junto a su esposa, Isabel Neville. Los restos, al ser exhumados años más tarde, no mostraban signos de la decapitación, método normal de ejecución de la nobleza de la época.

Eduardo IV perdonó en varias ocasiones a su hermano Jorge diversos intentos por quitarle el poder. Pero le dio nuevos motivos y no pudo resistirse. La última vez ya fue apresado y encerrado en la Torre de Londres. Juzgado por la Cámara de los Lores, fue condenado a muerte el 7 de febrero 1478, y se realizó 11 días después de forma privada en la Torre de Londres.

El hijo de Clarence, Eduardo, conde de Warwick, debido a su cercanía al trono, fue encarcelado en la Torre de Londres por Enrique VII y ejecutado en 1499 con una falsa acusación de traición. La hija de Clarence, Margarita, condesa de Salisbury, fue ejecutada por el rey Enrique VIII el 27 de mayo de 1541 ya mayor, a los 60 años de edad.

La presencia del vino de Canarias en ese circuito de ricos en la Inglaterra de aquella época no era casual. El vino canario era el preferido de los aristócratas, escritores y comerciantes en esa época hasta que decayó a partir de 1680. En 1570, Londres importaba 20 millones de litros de vino malvasía cada año.

El liderazgo de los vinos canarios murió por sus excelentes beneficios comerciales. Las autoridades diplomáticas del Reino Unido en Canarias cobraban un arancel a los importadores, que eran británicos. Buena parte del vino canario se exportaba a los territorios de Ultramar del Reino Unido como Barbados y también a Norteamérica.

Las nuevas actas de navegación britanicas de 1660 obligaban a mandar desde Canarias el vino a Londres para ser reexportado a esas colonias americanas. Un incremento del precio del transporte al que no se enfrentaba el vino de Madeira, que podía enviar a Barbados o lo que hoy es Estados Unidos directamente.

Fue introducido a comienzos del siglo XVI en el norte de Tenerife y en La Palma, desde donde se exportaba a buena parte de Europa, principalmente, a Inglaterra, que, posteriormente, lo llevaba a sus colonias.

El Malvasía gozó así del suficiente reconocimiento y popularidad como para quedar reflejado en la literatura y la filosofía. Son frecuentes sus menciones en la obra de Shakespeare “Ya has tomado mucho canaries, un vino absolutamente penetrante”, dice uno de los personajes de Enrique IV, como así también en la de Stevenson, Locke y hasta Kant y el propio Casanova, que cuenta en sus memorias cómo lo emplea para torcer la voluntad de algunas de las mujeres que seducía.

via.- www.abc.com

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