El blog Terroaristas publicó hace unos días un excelente post que explica el origen, la historia y el momento actual de la nueva viniviticultura canaria. Una lectura obligada, que partiendo desde los tiempos del histórico Canary Wine, el posterior declive comercial tras el “Tratado de Methuen” y el resurgir que desde finales de la década de los años 80 se viene detectando, explica las singularidades que hacen que los vinos canarios de calidad sean únicos en el mundo y les augura un excelente futuro.

Reproducimos el post original no sin antes agradecer a los amigos de Terroaristas, sus palabras y las sensaciones que les han transmitido nuestras elaboraciones.


www.terroaristas.com (El blog del vino)
19/06/2018

In Henry IV (Part II, Act II, Scene IV), Mistress Quickly says to Doll Tearsheet: but, i´faith you have drunk too much canaries, and that´s a marvelous searching wine, and it perfumes the blood ere one can say: what’s this?”. Shakespeare.

En Henry IV (Parte II. Acto II, Escena IV) Mistress Quickly dice a Doll Tearsheet: he de confesar que si has bebido mucho vino de las Canarias, ese vino maravilloso que perfuma la sangre y uno dice, ¿qué es esto? (Mala traducción mía, perdón).

Todo es cuestión de perspectiva. Desde el viejo continente pensamos que las Islas Canarias son la zona vitivinícola más al sur. Sin embargo no es descabellado pensar que es la zona más norteña de lo que llamamos Nuevo Mundo. El Viejo Mundo somos nosotros, las zonas tradicionales de cultivo de la viña con variedades autóctonas o por lo menos originarias de aquí. El Nuevo Mundo son los nuevos lugares de producción, todos ellos con variedades importadas de las zonas tradicionales. Hablamos de EEUU, Argentina, Australia, Sudáfrica y Nueva Zelanda. La perspectiva cambia cuando llegas a las Islas y te dejas arrastrar por la amabilidad tropical y sin artificios de sus habitantes, cuando conoces la singularidad de su clima y de la formación de sus suelos y compruebas que todas estas singularidades permiten producir vinos de calidad mundial.

La conquista de las Islas Canarias terminó en el año 1496. Fue poblada por muchos pueblos europeos. Fueron españoles, pero no fueron los únicos; portugueses, italianos, franceses, etc. acompañaron a los primeros colonizadores. Cada pueblo trajo, entre otras muchas cosas, sus propias variedades de uva y su propia forma de cultivar. Por lo tanto las islas fueron colonizadas por humanos, pero también por vides de diferentes nacionalidades. Las Islas Canarias fueron un importante puerto de aprovisionamiento en la ruta de Europa hacia las Américas. Los barcos adquirían provisiones, entre ellas el vino.

Una vez más son los ingleses los encargados del desarrollo de la viticultura en Canarias, dando lugar al conocido y prestigioso Canary Wine, vino dulce de malvasía que conquistó las mesas de la aristocracia y la realeza. Los ingleses buscaron un lugar lejos del Mediterráneo, controlado por los genoveses. La desgracia se abatió sobre las islas cuando los ingleses, en 1703, llegaron a un acuerdo con los portugueses y firmaron el “Tratado de Methuen” también conocido como el “Tratado de los Paños y los Vinos”. Es el tratado más corto de la historia de la diplomacia europea, con tres únicos artículos, pero supuso el declive hasta casi la desaparición de los vinos canarios. En el tratado se recogía un acuerdo comercial bilateral en el cual Portugal se comprometía a comprar la lana a Inglaterra y daban a los portugueses una serie de ventajas impositivas a sus vinos. El vino dulce canario fue sustituido por el vino de Madeira. El declive del vino canario se alargo durante un siglo durante el cual hacía falsificaciones baratas y de dudosa calidad del vino dulce de Madeira. En apenas un siglo la producción de vinos casi desapareció. Hubo que esperar al renacimiento de la producción hasta los años 80 del siglo XX, cuando varios viticultores interesados en la elaboración de vinos de calidad retoman la actividad y empieza esta última etapa. En la actualidad es el segundo cultivo de las islas con 8.000 hectáreas, propiedad de 9000 viticultores, repartidas en 11 denominaciones de origen. El primer cultivo es el plátano, 9.000 hectáreas. Existen unas 200 bodegas, en general de dimensiones pequeñas, que producen un total de 18 millones de litros de vino. Aproximadamente se comercializan 10 millones de botellas con DO, de las cuales se exportan en 12% y el resto es consumido en las islas por los habitantes y el turismo. El resto del consumo necesario para abastecer el mercado local, unos 50 millones de litros, se importa de la Península.

El dato más relevante de la viticultura de las Islas es que no hay filoxera. La filoxera es un insecto que devastó el viñedo europeo y mundial. Las larvas del insecto muerden las raíces de las plantas causando, por infección de las heridas provocadas, la muerte de la planta. La única forma viable de seguir con el cultivo de la vid y de evitar la muerte de la planta consiste en injertar la variedad europea en una raíz americana. Así sobreviven todas las vides del planeta, siendo mixtas, excepto en Canarias y Chile. La no llegada de la filoxera ha permitido la existencia de plantas muy viejas y, sobre todo, la supervivencia de una gran cantidad de variedades de uva que con la llegada de la plaga desaparecieron en el resto del viejo mundo. Las plantas se plantan directamente, en pie franco, sin injertar. Las vides sin injerto viven más, no tienen una herida desde su nacimiento, y permiten la existencia de viñedos realmente viejos, de más de 100 años.

Envidiamos el clima soleado y no extremo de las Islas Afortunadas. Sin embargo habría que hacer alguna precisión. Al bajar del avión, esperando la bofetada de calor y humedad de las zonas tropicales, sentí frío. Me alegre de llevar mi cazadora de la Meseta que tantas veces me ha salvado la vida. Al comprobar la temperatura de Gran Canaria me lleve una gran sorpresa al ver que era dos grados más baja que en Burgos (13 grados contra 10). ¿Cómo es esto posible?.

El clima es subtropical con gran influencia del océano. La temperatura del agua del océano es 5 grados más baja que en el Mediterráneo; de hecho la zona del Mediterráneo es mucho más cálida.

Los vientos Alisios provenientes del océano, chocan con la parte norte de todas las islas grandes, aportando humedad y frescor. La diferencia entre la parte norte, nubosa y húmeda, y la parte sur, tremendamente seca, es enorme, creando diferentes microclímas, por orientación y altitud, en pocos kilómetros de distancia. La temperatura raramente pasa de los 25 grados, ayudando a ciclos de maduración largos, buenos para la calidad de la uva.

Las Islas Canarias son de origen volcánico. Las erupciones volcánicas van depositando el magma en forma de lava en diferentes capas. Las bolsas magmáticas están compuestas de diferentes minerales. La degradación del suelo, rápida al ser un suelo frágil, crea una mezcla de diferentes compuestos minerales única en el mundo. No es exagerado afirmar que cada pocos metros es diferente. Y único.

Un elemento más aporta complejidad al “terroir”, la altitud. Los viñedos van del nivel del mar a más de 1300 metros de altitud. Por cada 100 metros de altitud la temperatura del aire baja 1 grado. En algunos sitios de las islas hace frío, siendo la variación climática de sutropical a nivel del mar a continental en las zonas más altas. Las vendimias empiezan a baja altitud a mediados de agosto y terminan a principios de noviembre en los emplazamientos más altos.

El sueño de cualquier denominación (y de cualquier elaborador); todos los tipos de suelos y climas, donde crecen un sin número de variedades únicas en un pequeño puñado de kilómetros.

Vinos de sal, piedra y océano.

Obviamente es difícil hacer una valoración general de los vinos, y se necesitaría una visita mucho más larga para entender el auténtico potencial de esta zona vinivinícola, destinada a ser una estrella internacional. Solo para poner un ejemplo. En el año 2001 empezaron un trabajo de identificación genética de las variedades, para conecer de una forma científica que tenían entre manos. Iban recogiendo muestras y un elaborador les decía -esto es malvasía-, recogían la muestra y la analizaban. De la variedad llamada malvasía se han detectado 21 variedades de uva diferentes genéticamente, son otras variedades. ¿Cuántas variedades aptas para la vinificación hay en las islas?. No sé sabe todavía, pero más de 200.

Sin embargo, la mayoría de los vinos que he probado tienen algo en común, la salinidad. Es una sensación refrescante, que aporta complejidad y sobre todo una sensación mineral casi imposible de descubrir en vinos procedentes de otras latitudes. Dentro de los vinos catados, hubo alguno de una singularidad y calidad sorprendentes. Son rarezas, difíciles de encontrar, totalmente personales. El camino ha empezado a recorrerse y poco a poco veremos como irán escalando puestos de prestigio internacional. Son el presente del vino de calidad, de viticultor-elaborador, tan escaso y tan necesario.

Establecer una lista de los vinos que me han gustado siempre implica el riesgo de ser injusto con alguno que no he catado o he olvidado apuntar; sin embargo voy a intentar ser honesto y decir los que más me han sorprendido y gustado. Fueron muchos.

Bodegas Viñátigo. El proyecto no puede ser más interesante. Elaboran al menos 17 vinos diferentes, en varios segmentos de precio. Categorizados en “Clásicos”, “Varietales”, “Ensamblajes” y “Ancestrales” es un ejemplo de la tremenda diversidad y las infinitas posibilidades que aportan los distintos microclimas, suelos y variedades.

Todos están bien y si tienen la oportunidad no duden en catarlos todos. Destacar el “Viñátigo Ensamblaje Blanco”, una producción de 2475 botellas de las variedades gual, marmajuelo, vijariego blanco y malvasía. No me equivoco mucho si digo que es uno de los vinos más impresionantes que he probado este año.

Llanos Negros 2006. Vino blanco sin crianza en barrica, solo en depósito de acero. Increíble frescor y juventud en un vino de más de 10 años.
Bodegas Agala. Agala 1318 blanco. Viñedo situado a 1318 metros de altitud. Fresco, elegante y profundo. Muy joven, con capacidad de guarda.

Agala 1050 tinto joven Agala Crianza 2014. Vinos tintos de variedades canarias, salinos y frescos.

Frontón de Oro. Un clásico de las islas. Vinos muy frescos y sencillos, para beber rápido, con la aparente fragilidad de la elegancia. Muy recomendables.
Los Berrazales. Vinos con personalidad, algo más complejos, oceánicos.

Gracias a Juan Jesús Méndez Silverio por su clase magistral, de la que he sacado todos los datos (si hay alguno erróneo es por la densidad de los conceptos y, reconozcámoslo, los canarios hablan muy rápido).

Artículo Original en terroaristas.com

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