Terminó recientemente la vendimia 2015, la más corta que recordamos en nuestros 25 años de andadura vitícola. Comenzamos el primer día del mes de septiembre, cuando siempre solemos hacerlo a mitad de agosto con el Gual y el Marmajuelo; sin embargo, las condiciones climáticas absolutamente extrañas de agosto, donde apenas vimos el sol, provocaron un retraso inusual en el inicio de la vendimia.

Sin embargo, un septiembre y octubre más calurosos de lo habitual favorecieron una maduración más acelerada, comprimiendo el periodo de recolección, que terminó la tercera semana de octubre, cuando lo normal es llegar hasta la última, y en muchas ocasiones hasta la primera de noviembre, en la parcela de Tintilla ubicada en Los Pedregales, El Palmar. Iniciamos la campaña con unas muy buenas perspectivas, pero pronto comenzaron a torcerse los pronósticos. En plena floración de las variedades más sensibles, allá por el mes de mayo, sufrimos muchas brumeras que produjeron un corrimiento muy importante en la floración y, por tanto, una pérdida grande de producción. Luego, tal y como hemos comentado, el agosto atípico favoreció el ataque de hongos que afectaron también muy negativamente, con el desarrollo sobre todo de oídio.

Gracias al importante trabajo de campo, aplicando técnicas culturales adecuadas, deshojados, etcétera, tanto nosotros como nuestros viticultores, así como una importante selección en campo en vendimia y en bodega en el momento de la recepción, nos han permitido sacar adelante una cosecha con un nivel de calidad adecuado, aunque con tan solo la mitad de cantidad que un año normal. Las fermentaciones van bien y lo que percibimos en las catas que vamos haciendo parece mucho mejor de lo esperado. Al final no tomaremos mucho, pero bueno sí!!!

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