Fran Belín.- 28/05/2019

Empieza el buen tiempo y nos invita a buscar ratos y estancias de tranquilidad. A beber un vino blanco a temperatura idónea, rosado, tinto y… canario para más señas.

Nos lleva ese momento a recalar en esos enclaves, corazones palpitantes de viñedos y uvas, paisaje y delicadeza también salpicada de imaginación, trabajo, esfuerzo, tecnología y conocimiento: las bodegas. Y de bodegas, de vino y de variedades autóctonas sabe, y mucho, Juan Jesús Méndez, alma máter de Viñátigo (DOP Islas Canarias, Canary Wine).

Para entender cualquier vinificación hay que ‘entender’ Tenerife”. Afirmación elocuente de Méndez que es aún más clara en el caso concreto de la complicidad entre variedades como baboso o tintilla, por mencionar solo dos.

La particularidad en boca de ese poco frecuente conjunto podría tener explicación en las condiciones de cultivo o el clima, o la influencia de los Alisios… Acaso, y que en primera instancia ni imaginaríamos, pudiéramos encontrarla en el rico devenir del Vino de Canarias”, afirma.

Canarias, Tenerife y en particular el Teide constituyen farallones en el océano Atlántico y esa influencia se plasma en las elaboraciones del Canary Wine. “El vino es una bebida social, para compartir, para disfrutar en compañía y que propicia esa sensación por las connotaciones especiales y cómo te transporta a lugares, épocas… a historias y relatos”.

Ese concepto –prosigue el bodeguero y enólogo- lo tenemos en la cabeza los elaboradores desde que plantamos y podamos la viña hasta que el vino está servido en la copa”. Juan Jesús Méndez comenta sensaciones de la reciente cita de la Feria Internacional Fenavin, en Ciudad Real, donde estuvieron presentes los vinos canarios. “Sin duda, se consolida como el escaparate español en el mundo; edición tras edición bate récords de compradores que este año han acudido desde más de un centenar de países”.

El vino canario es atractivo y esa sigue siendo nuestra punta de lanza –apostilla-. Lo es en un contexto mundial del vino ciertamente homogéneo porque se ha constatado una tendencia hacia la ‘estandarización’ por el dominio en las vinificaciones de variedades francesas, que son las más abundantes. Canarias ha contribuido a romper esta dinámica y realmente podemos disfrutar de un patrimonio varietal impresionante”.

Tenemos la fortuna histórica de no sufrir los efectos de la filoxera así que hemos plantado nuestros endemismos a pie franco y eso ha sido fundamental para nuestra diferenciación”, detalla el máximo responsable de Viñátigo.

Los suelos de las islas son muy jóvenes, de carácter volcánico muy reciente y en ello radica la mineralidad ‘a flor de piel’ que se transmite a las raíces y también al vino: esa sensación potente de vinculación al territorio y es que tenemos cinco siglos de historia. Las islas vivieron durante casi tres de la exportación en una época dorada y esa relevancia se transmitía con cada barrica de Canary Wine”.

Méndez recuerda amplias referencias de la literatura clásica anglosajona exaltando el “vino mágico” “y es nuestro empeño actual, en la vitivinicultura canaria, recuperar esa relevancia que tuvimos y que nunca debimos perder”.

La realidad es que a los stands de los congresos, ferias y salones por toda España en los que estamos presentes acuden profesionales directamente y ya no por la sorpresa sino por referencias determinadas. El paso en este sentido ha sido impresionante, pues hace unos años la gente se preguntaba si había vino en Canarias aparte de sol y playa… Hoy estamos a plenitud en nuestro prestigio  y no paramos en los acontecimientos del sector”.

Acerca de las variedades de uvas canarias, Méndez hace hincapié en que “es cosa aparte en el mundo del vino. Un ejemplo. Hace más de una década y media se veía con buenos ojos que había que introducir ‘mejorantes’ que venían de fuera. Esto, se demostró, fue un fracaso porque en ningún caso aportaba identidad. Los veíamos claro desde Canary Wine y solo basándonos en el impacto histórico que tuvo aquel vino canario avalaríamos toda esta forma de desarrollar la peculiaridad y potencia del vino canario”.

Méndez pone como ejemplo las vivencias con la reciente gira por distintas zonas de Estados Unidos. “Año tras año ha aumentado el grado de conocimiento de nuestra cultura vitícola y en los grandes restaurantes de las principales ciudades conocen de las singularidades de las vinificaciones canarias; cualquier establecimiento de alta cocina tiene alguna referencia de las islas y eso es un orgullo para todos, también para el que se dedica al cultivo de esas variedades a las que nos referimos”.

También hace unas semanas –concluye- tuvimos la visita de una delegación de compradores que se han ido encantados y difunden nuestras bonanzas  por las redes sociales esa experiencia que se llevaron. Eso es motivo de orgullo”.

*artículo original publicado en la revista www.canarias3puntocero.com

 

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