A favor de lo que de forma muy particular entienden como Terroir y en contra de los herejes que, según sus apreciaciones subjetivas, no encuadran en su concepto vitivinícola

Es lamentable tener que seguir asistiendo una y otra vez a publicaciones gratuitas y que inspiradas en la soberbia de su mentor, desde este medio se siguen vertiendo sin escrúpulos y sin respeto por el riguroso e intenso trabajo que viticultores y bodegueros venimos durante décadas desarrollando en estas Islas Canarias. Me refiero al panfleto editorialista sin firma de autor publicado el pasado 28 de agosto de 2015.

Si hay región en España donde el concepto de terroir esta implantado y asumido desde siglos es Canarias, por diversas razones, entre las que destaco el minifundismo vitícola, con más de 10.000 viticultores para 8.000 hs de viñedo, donde se realizan el 90% de las operaciones de forma manual en el viñedo, donde se controlan las maduraciones individualmente, bancal a bancal y donde no se recoge ni uno solo de los más de 25 millones de kilos que cosechamos cada año a máquina, realizándose el 100% de la vendimia de forma manual. Muy pocos lugares en este país pueden afirmar algo así.

La nueva DOP Islas Canarias, lejos de querer eliminar estos valores, lo que trabaja es por conservarlos y potenciarlos, tanto desde sus programas formativos, que desarrolla conjuntamente con la DO Ycoden Dauta Isora y que son un referente en las Islas desde hace años, hasta sus programas de internacionalización en apoyo a la exportación donde ayuda a las bodegas a promocionar estos valores, potenciados con elaboraciones responsables y respetuosas con estos principios.

Resulta sencillo confundir de forma malintencionada diciendo que se mezclan uvas de la desértica Lanzarote con la bosquosa Palma, pero cualquiera que conozca lo mínimo la realidad del clima y suelo de la Islas sabe perfectamente que son muchos más los factores de suelo, clima, etc.. que unen los Llanos Negros con La Geria que los Llanos Negros con Barlovento dentro de la misma Isla de La Palma. Podríamos comenzar aquí una discusión sobre el concepto de vínculo de la UE, pero quizás, técnicamente es muy elevado vista la mediocridad del articulo publicado por este diario digital. Solo apunto: suelos volcánicos, clima atlántico, influencia de los Alisios, variedades prefiloxéricas, pie franco, historia: Canary, seguramente esto se les hace demasiado.

No defiendo con esto la mezcla disparatada de uvas, porque ese no es el fin de nadie en el proyecto Islas Canarias, solo critico el uso mal intencionado de conceptos con un solo objetivo, el de desacreditar un trabajo, un esfuerzo, y una voluntad de viticultores y elaboradores de Canarias absolutamente dentro de la legalidad vigente dentro de la Unión Europea y que se merecen un mayor respeto, y que en absoluto es incompatible con otros modelos que se sienten amenazados sin razón y que esconden su autoría detrás de una editorial para difamar y lanzar dardos envenenadas que a corto plazo se le van a venir en contra de si mismos.

La viticultura en Canarias, por razones orográficas, medioambientales, de segregación de la propiedad, etc… es una labor altruista, que la mayoría de los años le cuesta dinero a los viticultores y que en ninguno de ellos resulta una actividad lucrante. Se hace por tradición, por amor a este mundo y por forma de vivir. Los viticultores no pueden soportar pérdidas un año tras otro, no se puede permitir un viticultor de la Geria tirar su uva y asumir 3000 euros de pérdidas por hectárea un año, simplemente porque por esa variabilidad climática de la que hablamos, dos años consecutivos vienen bien, y el mercado no es tan elástico como para asumir esta situación, las bodegas están llenas y las uvas hay que dejarlas en las cepas, minando la ilusión y el trabajo puesto en ellas.

Hemos asistido en años recientes, donde el Cabildo de Lanzarote subvencionaba la uva para tirarla a un vertedero y de esa forma evitar el desánimo y el abandono de la Geria, mientras en La Palma ( la Isla boscosa según mundovino ), el Cabildo palmero subvencionaba a la Cooperativa para evitar su quiebra al no tener uvas que elaborar por el incendio de Fuencaliente. Todo esto con dinero público, por supuesto, y transgrediendo las normas europeas, como es evidente, ¿es este el modelo que ustedes defienden? Esto, insisto, no significa que defendamos la mezcla de uvas y la pérdida de identidad, ya que ese es el signo de nuestro vino, sin el certificado de terroir que ustedes se han erigido en emisores, que no nos interesa, porque afortunadamente vivimos en un mercado en el que cada vez hay más consumidores inteligentes y que no necesitan de iluminados que vengan a servirles de guías espirituales en el mundo del vino.

Si se informasen al menos un poco, antes de ponerse a escribir tonterías malintencionadas, verian como dentro de las contraeqtiquetas de la DO Islas Canarias se diferencian e identifican claramente los vinos en función de la procedencia de las uvas. El modelo actual de DOs en Canarias es inviable, porque además, la mayoría de ellas no nacieron de forma natural, a petición del sector, sino por razones políticas, como herramienta para captar voluntades, muchas de ellas ya en quiebra mantenidas artificialmente, y que poco ayudan al desarrollo del sector.

Solo unas últimas observaciones, cuestiones, ¿Qué tienen en común como para unirlos bajo una DO los vinos de la costa de Arico con los de Vilaflor?, ¿ o los del sur de Gran Canaria con los del Monte de Lentiscal?, ¿aplicamos aquí el mismo concepto de Terroir u otro?, ¿ O tal vez seria mejor hacer una DO para cada bancal de aquí?, porque si nos ponemos a buscar diferencias seguro que las encontramos. ¿son exactamente iguales todos los vinos de Burdeos?, ellos tienen un DO común y con muchas pequeñas dentro que no se ponen a intentar difamar a la común.

¡BASTA YA DE TANTA ESTUPIDEZ. UN POCO DE RESPETO Y RIGUROSIDAD, POR FAVOR!

JUAN JESÚS MÉNDEZ SIVERIO, DIRECTOR DE BODEGAS VIÑÁTIGO

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