La semana pasada comenzamos una nueva ilusión, la vendimia 2019. Un nuevo reto se abre esperando dar forma a todas las ilusiones que hemos depositado durante este año. Comenzamos en la parcela Mazapé con la vendimia del Vijariego Blanco, un viñedo situado a 200 metros sobre el nivel del mar.

Posiblemente nos quedan casi tres meses por delante de duro trabajo, pero con muchas expectativas depositadas. Toda la vendimia, como siempre aquí, será manual, en cajas de 20 kilos, transportándola rápidamente a bodega, donde la enfriamos a cero grados para procesarla al día siguiente. De esta forma podemos elaborar sin adicción de sulfitos ni de ningún conservante, ya que el frío nos hace ese efecto protector sin ningún efecto secundario negativo.

Ha sido un año muy seco, solo unas lluvias en noviembre y un poco más en febrero, un 40% menos de los que nos suele caer un año normal. Como consecuencia tendremos una vendimia más corta, lo cual nos preocupa, porque es el cuarto año consecutivo con cosecha reducida. Sin embargo, tanto el estado sanitario como los parámetros que nos muestran las uvas (azúcar, acidez, etc…) son excelentes, lo que nos hace presagiar que obtendremos unos magníficos vinos.

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