Comienza el año nuevo y con él la poda, como siempre, en la parcela del Mazapé, la que está situada a menor altitud, más próxima a nivel de mar, en la Gual, labor que no terminaremos hasta final del mes de marzo, a casi 1.000 metros sobre el nivel del mar en la parcela de Los Pedregales en El Palmar, donde cultivamos la Tintilla.

Con la poda comienza un nuevo ciclo y con él renovamos las ilusiones, en las viñas, y en la meteorología, esperando que nos acompañe, deseando que nuestras parcelas nos den todo lo mejor de sí, con lo que elaborar esos vinos con los que siempre soñamos y donde pretendemos ser meros facilitadores de ese proceso natural que es la elaboración del vino.

En todo este camino nos guían nuestros principios de sostenibilidad y de respeto por la naturaleza, en la viticultura y en la elaboración de nuestros vinos. Dentro de un año haremos balance de lo que la naturaleza nos ha ofrecido y del trabajo que nosotros hemos sabido realizar interpretándolo, deseando que sea del agrado de todos nuestros amigos.

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